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Cluster Food+i destaca la rápida adaptación de las empresas agroalimentarias del Valle del Ebro

6 de mayo de 2020 / No Comments

La actual situación causada por el Covid-19 ha provocado que muchas empresas hayan tenido que adaptar sus procesos de producción durante las últimas semanas. En especial, aquellas pertenecientes al sector agroalimentario han tenido que implementar diversas medidas para asegurar la salud de sus empleados y garantizar el suministro en supermercados de todo el país.

“Los más de cien socios que forman parte de nuestro clúster se han adaptado rápidamente a las exigencias que el contexto que estamos viviendo ha demandado. Las empresas agroalimentarias han sabido cambiar tiempos y forma de trabajo para continuar asegurando la misma calidad y seguridad alimentaria, así como el abastecimiento”, explica Juan Viejo Blanjard, director gerente de Cluster Food+i, asociación de empresas agroalimentarias innovadoras del Valle del Ebro.

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Evitar el uso del efectivo lastra la competitividad y dispara la exclusión social

/ No Comments

Patronal y sindicatos del sector del dinero en efectivo han advertido a las administraciones públicas que evitar su uso lastrará la competitividad de los pequeños comercios y las tiendas de proximidad, impactará en los colectivos más vulnerables, contribuyendo con ello a la exclusión social, y condicionará la libertad de los ciudadanos de decidir contar con una mayor independencia de los bancos.

En un comunicado conjunto, la Asociación Profesional de Compañías Privadas de Servicios de Seguridad (Aproser) --entre las que se encuentran Prosegur, Loomis, Ilunion, Securitas y Eulen--, y los sindicatos UGT, CC.OO. y USO, urgen a las autoridades a que eliminen "el injustificado daño reputacional" que se le está infringiendo al uso del efectivo "de forma reiterada".

Se refieren, en concreto, a las guías y recomendaciones difundidas por organismos públicos que incluyen referencias a la conveniencia de evitar el uso del efectivo durante la fase de desescalada, y promover, por el contrario, las tarjetas y otros medios de pago.

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Entre salud y economía no hay dilema

5 de mayo de 2020 / No Comments

Una vez que entró a regir la cuarentena decretada el pasado 20 de marzo se paralizaron casi por completo las actividades productivas y se abrió el debate sobre qué era más importante: preservar la vida o la economía, falso dilema que precipita una respuesta emocional e instintiva, porque la vida, sana, es el bien supremo que debe protegerse por encima de cualquier consideración. Entonces viene la pregunta: ¿qué hacer con salud y sin ingresos?

Tanto la salud como la economía son esenciales y no es posible escoger entre una u otra, las dos son fundamentales para el bienestar y la dignidad humana. Este es el fiel de la balanza que debe guiar las decisiones por estos días: poner a rodar de nuevo las empresas con las medidas de seguridad necesarias para no comprometer la salud de trabajadores, de sus familias y de la sociedad.

Entonces, mientras las autoridades sanitarias, las IPS y EPS y los profesionales y trabajadores de la salud hacen lo suyo para prevenir contagios y atender enfermos, la urgente reactivación económica pone a los empresarios como los siguientes protagonistas de la película y revalida su papel en la sociedad y en la economía.

De ahí que es hora de valorar el aporte de los empresarios a la sociedad dejando de lado el estereotipo que algunos se han empeñado en difundir al vincular la actividad empresarial con el capitalismo salvaje y la explotación de los trabajadores, como si la producción de bienes y servicios y la generación de empleo pudiera ser eficientemente colectivizada.

Desde que amanece hasta que anochece nuestra existencia depende de bienes y servicios producidos por alguna empresa: los alimentos, las prendas de vestir, la crema de afeitar, el champú, el jabón, el televisor, la radio, el celular, el computador, el carro, la bicicleta, el sistema de transporte, el lapicero, el papel y la libreta, el restaurante, el cine, el refresco, el pan, la fruta, el libro, el periódico y tantas cosas que a diario necesitamos y compramos es porque un empresario las produjo y puso a nuestra disposición para satisfacer una necesidad o un gusto.

La dinámica económica está hecha de flujos que se retroalimentan unos a otros. Una empresa sin importar si es famiempresa, pequeña, mediana o grande produce algo, y para hacerlo compra insumos y materia prima y emplea trabajadores en su fabricación, empaque, distribución y comercialización, de esta forma hace que lo producido esté disponible para la sociedad. Con lo que recibe por su venta, paga sus proveedores y trabajadores haciendo que ellos obtengan ingresos y capacidad de compra de otros productos que necesitan, que a su vez han sido hechos por otras empresas que utilizaron insumos y mano de obra para fabricarlos. Esto se repite una y otra vez creando una dinámica de flujos monetarios y de bienes y servicios que hace que la economía funcione y de la que depende el ingreso de las personas para vivir.

No es si no otear el mundo para ver que las sociedades con mejores estándares de calidad de vida y bienestar tienen a su vez altos niveles de educación, apropiación del conocimiento y la innovación, y de paso una economía saludable fundada en empresas sólidas que generan bienes y servicios, empleos, ingreso y riqueza. Y aquí viene otra palabra clave que a muchos atormenta, riqueza. Y no tengamos prevención en decirla y desearla, porque mejores y más ingresos redistribuidos en la población generan el tránsito de sociedades con estados de pobreza hacia aquellas con mayores niveles de riqueza, esa que se logra cuando hay empresas sólidas participando en negocios sostenibles, generando puestos de trabajo de calidad e ingresos suficientes que permitan no sólo suplir las necesidades básicas, sino estudiar, disfrutar de la cultura y las artes, divertirse sanamente, aprovechar la creatividad y la inventiva, realizarse como personas y disfrutar de la longevidad. Y esto no se logra sólo bajo la égida de un estado benefactor, se requiere de un sistema que estimule la propiedad, la actividad empresarial, la inversión, el emprendimiento, la innovación, la educación y formación del talento humano y la satisfacción de las necesidades de la población.

Así que el desafío a enfrentar en este momento de la historia es la reactivación económica, la recuperación del tejido empresarial y de la producción, empleo e ingreso como pilares fundamentales del bienestar y la calidad de vida de los colombianos. Todo lo que hagamos en este sentido es poco para los beneficios conlleva.

Armando Rodríguez Jaramillo
@arj_opina