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Los clústeres como instrumentos de desarrollo productivo

26 de septiembre de 2017 / No Comments

Artículo publicado en Dimensión Económica (Corporación para el Desarrollo Económico y Social de Risaralda - Copesa), edición 19, septiembre de 2017, (pág. 12).

 


Hoy se reconoce que los clústeres hacen parte de la realidad económica del territorio y contribuyen a su especialización por lo que se les considera renovadas formas de comprender la geografía económica, de apuntarle a negocios atractivos, rentables y de futuro, y de articular empresas e instituciones de apoyo que hacen parte de un mismo negocio e interactúan en una cadena de valor.

 

Entendidos así, los clústeres no son ocurrencias gubernamentales de corto plazo, son visiones compartidas de largo aliento que tienen como propósito pasar de producir bienes y servicios de bajo valor agregado en función de altos volúmenes y bajos precios, a producir productos de mayor complejidad en los que la calidad y el servicio están presente en la mente del comprador. Es dejar de competir en los commodities para hacerlo en los negocios del conocimiento, la innovación y la diferenciación. 

 

Pero para dar este salto cualitativo, es necesaria una visión compartida del negocio y de las tendencias y desafíos que enfrentan, perspectiva que hace que gobiernos, universidades, instituciones y empresas se dediquen a lo que cada uno hace bien y renuncien a lo que hacen mal. Este necesario entendimiento trae consigo múltiples beneficios.

 

Pero la integración de empresas, gobierno e instituciones precisa de modelos de gobernanza que posibiliten la distribución de poderes y la toma de decisiones para fortalecer la competitividad de las empresas. La experiencia internacional indica que es preferible que los clústeres sean liderados por empresarios para evitar traumatismos con los cambios de gobierno. Es a las empresas, con ayuda de las universidades, a las que les corresponde direccionar hacia dónde van los clústeres y definir sus necesidades de apoyo, a los gobiernos les atañe el rol de alimentadores y facilitadores de estos requerimientos, en el entendido que la meta de los empresarios es la rentabilidad y sostenibilidad del negocio y la de los gobiernos  el impulsar unidades productivas vigorosas que generen bienestar social a través del empleo y la redistribución y aumento del ingreso.


De ahí que los clústeres se piensen como organizaciones funcionales conducentes a crear entornos favorables y unir capacidades para que las empresas innoven y mejoren de forma continua a fin de que satisfagan las expectativas de sus clientes, visión que sustituye el tradicional enfoque sectorial que tantas limitaciones presenta cuando de aplicar acciones concretas se trata.

Esto indica que el objetivo fundamental es mejorar la competitividad de las empresas a través de proyectos en los que la estrategia empresarial, la apropiación y uso de la innovación y la internacionalización sean el foco. Pero para que esto se dé, es esencial que exista una mentalidad empresarial proclive al cambio y a la innovación con  nuevos modelos de negocio basados en el conocimiento.


La realidad muestra que en un territorio generalmente confluyen varios clústeres, por lo que también se debe pensar en articularlos a través de plataformas que les brinden apoyo con el fin de crear espacios de intercambio de experiencias, ajustar la pertinencia de la formación de talento humano y la investigación, formular proyectos conjuntos, identificar negocios interclúster y hacer difusión y marketing territorial para atraer inversiones y estimular emprendimientos.

Así que estamos ante el desafío de incentivar la consolidación de clústeres teniendo claro que estos no son gremios ni asociaciones ni sindicatos, son organizaciones orientadas a negocios y al desarrollo de estrategias para mejorar la competitividad empresarial.

En suma, estas iniciativas favorecen el intercambio de conocimiento, la transferencia de tecnología, el mejoramiento de la productividad, la difusión de la investigación, la concentración de talento humano de excelencia,  la presencia de proveedores y clientes, la reputación regional, el marketing del territorio, la globalización de la economía y el desarrollo de redes de negocios (networking) y esfuerzos colaborativos (partnerships).

Armando Rodríguez Jaramillo

Ventajas de la narrativa empresarial

15 de septiembre de 2017 / No Comments
La humanidad ha estado ligada a la narración de historias como instrumento para transmitir conocimientos, conservar tradiciones, divulgar religiones, entretener y crear lazos sociales.

Por naturaleza el hombre es un ser de oralidad, contador de historias que entrelazan generaciones. El más grande libro de todos los tiempos, La Biblia, es un compendio meticuloso de narraciones extraordinarias sobre el origen del hombre y la ley de Dios que tiene la virtud de ser de fácil recordación y comprensión, leyendas que por ser repetidas una y otra vez se grabaron en las mentes de los creyentes. ¿Qué tal que para enseñar religión se empezara por impartir doctrina y teología dejando a un lado la narración de la historia sagrada tal como se halla consignada en el Antiguo Testamento?

Esta técnica, probada y comprobada desde tiempos inmemoriales, hoy en un poderoso instrumento en el mundo empresarial y de negocios. Más allá de los tradicionales informes con cifras sobre compras, producción y ventas, planta de personal, estados financieros, rentabilidad y demás indicadores, las firmas también tienen una historia que contar sobre su origen, visión y misión. Cada empresario y persona vinculada o relacionada  con una organización tiene sueños y deseos, cada producto y servicio transmite su propia magia y promesa de valor tanto para el que interviene en su producción como para el que lo consume en pos de un beneficio o satisfacción. Hoy se reconoce que las empresas causan impactos positivos o no en sus grupos de interés o partes interesadas (stakeholder).

A esto se le llama storytelling o arte de contar historias aplicadas a las empresas. Es la nueva narrativa empresarial que causa interés y curiosidad, instrumento que permite la conexión con una audiencia más amplia para transmitir mensajes que emocionen, cautiven y seduzcan. Es un medio para provocar algo memorable más allá de la simple relación transaccional entre compradores y consumidores.

La empresarial es una narrativa multicanal de oralidad, audios, vídeos, textos e imágenes, sean impresos y/o virtuales. Es decir, es y debe ser multimedia para que las historias a transmitir, con sus protagonistas y su trama, naveguen por diferentes canales de difusión.


De tal forma que la narrativa empresarial es una potente herramienta para conectarse con audiencias más amplias, para dejar de hablar del negocio y descubrir conexiones y empatías que coexisten en el entorno de la empresa, para hallar valores compartidos de beneficio colectivo y para crear reputación, identidad y compromiso en lo social, económico y ambiental. 

Sobre las ventajas que obtienen las empresas alrededor de sus negocios, NaoClúster reproduce siete de ellas tomadas del artículo «Qué es el storytelling y cómo usarlo en marketing»:


1) Generan confianza – Una historia no sólo cuenta una realidad de manera diferente, muestra un lado diferente. Da a conocer aspectos desconocidos y genera confianza.

2) Son fáciles de recordar – Una historia logra plasmar una secuencia y un flujo de hechos, lo que hace que se recuerde fácilmente.

3) Son fáciles de contar – Al ser fáciles de recordar, son fáciles de transmitir. Las historias se comparten, generando voz a voz.

4) Brinda contexto a los datos – Una buena historia le ayuda a influenciar la interpretación que las personas dan a los datos. La historia da un contexto sobre cual de los datos tiene sentido.

5) Amamos las historias – Nos encanta una buena historia y no nos cansamos de escucharlas una y otra vez. Hacen lo complejo simple y dan una dimensión diferente a la cotidianidad.

6) Crean mayor conexión – Crean una conexión profunda y emocional, diferente a todos los demás argumentos funcionales y de desempeño que pueda estar dando a su cliente potencial.

7) Apela al lado emocional – Todos tenemos un corazón. Una historia nos hace humanos y cercanos. Convierte la imagen fría de una empresa anónima en personas en las cuales se puede confiar.


Armando Rodríguez Jaramillo
Director NaoClúster

El papel de los empresarios

6 de septiembre de 2017 / No Comments
Los empresarios juegan un papel trascendental en la sociedad que nadie podría suplir, rol al que se le debe dar su real significado y valorar en su verdadera dimensión. La producción de bienes y servicios necesarios para el diario vivir, la generación de empleo del que depende en buena medida el poder adquisitivo en la sociedad y un porcentaje significativo de los impuestos que recauda el Estado para su funcionamiento e inversión son aportados por los empresarios, razones socioeconómicas suficientes para revalorar su lugar en la sociedad.

Así mismo, la innovación y tecnología que se da al interior de las organizaciones o en centros de investigación, tienen su aplicación práctica en las empresas que transforman el conocimiento en productos y los productos en dinero para dar trabajo, progreso y bienestar a la sociedad.

De ahí que sea posible afirmar, sin temor a equívoco, que las sociedades son el reflejo de sus compañías, que el nivel de vida en una región está en relación directa con la calidad de sus empresas, que es mayor la riqueza y el poder adquisitivo de la población en los lugares donde se producen productos de mayor valor agregado que en aquellos que se especializan en materias primas y bienes básicos de limitada transformación. Incluso, en países con modelos económicos cerrados la generación de riqueza y bienestar es limitada en comparación con aquellos que favorecen la libre empresa. 

Así que no hay explicación válida para que los gobiernos no se la jueguen por políticas de mediano y largo plazo sólidas y consistentes de apoyo empresarial, para que no tengan programas y proyectos detonantes de la producción, con presupuestos robustos y ejecutados por funcionarios idóneos que entiendan los negocios y aprecien la función social de las organizaciones.

Está comprobado que el crecimiento de una región se da en función del número y calidad de sus empresas, y de la forma en que estas usan la innovación y se integran a las cadenas globales de valor. Cabe añadir que los territorios que exhiben una vigorosa base empresarial tienen menos desempleo y más recursos para la inversión pública en infraestructura y proyectos de benéfico social como   los de salud, educación y conservación ambiental, lo que a su vez genera un mejor entorno para el desarrollo productivo local. El progreso no se alcanza aumentando el tamaño del Estado y sus nóminas, sofisma político que estimula espejismos colectivos.

No hay necesidad de ser magos ni de contratar expertos. Seamos pragmáticos y apoyemos a quienes generan riqueza, empleo y producen lo que la sociedad necesita. Pongamos las capacidades institucionales de gobiernos y universidades al servicio de los empresarios para ayudarles con investigación, conocimiento, transferencia de tecnología y educación que sin lugar a duda se obtendrán los mejores réditos socioeconómicos.

Para alcanzar este propósito sería beneficioso crear una nueva narrativa empresarial. Qué tal si los comunicadores y periodistas sustituyeran siquiera el 10% de la crónica roja, amarillista y política por notas relacionadas con el emprendimiento, generación de puestos de trabajo, innovaciones, nuevas exportaciones y todo lo que genere dinámica económica. Si en reemplazo del delincuente, narcotraficante, político corrupto, violador y guerrillero pusiéramos como protagonistas de las noticia a los empresarios, estaríamos dando un paso trascendental para cambiar la consciencia colectiva y ayudar a edificar una sociedad próspera, comprometida con el trabajo y la creación de riqueza y bienestar.


Armando Rodríguez Jaramillo
Director NaoClúster