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La economía colaborativa es una innovación social

La frase: "Una ocupación que sólo genera dinero es una ocupación pobre”, atribuida al empresario norteamericano de la industria automotriz Henry Ford, invita a pensar que no sólo la búsqueda de la rentabilidad monetaria debe ser el objetivo de las empresas, sino que las compañías también deben mirar las brechas socioeconómicas existentes que generan grandes desigualdades y deterioro del entorno.

Es así como, a través de filantropía y el valor compartido se ha querido contrarrestar estas situaciones. La primera, generalmente es practicada por acaudalados empresarios que realizan trabajos sociales y donaciones dirigidos a franjas de la población afectadas por la pobreza y la exclusión.

Entre los más reconocidos filántropos del mundo se cuentan el fundador de Microsoft y su esposa Bill y Melinda Gate, Warren Buffet y George Soro, cuyas donaciones a los largo de sus vidas alcanzan a 28, 25 y 10 mil millones de dólares respectivamente.   

La segunda, es explicada por los profesores Porter y Kramer en un aparte del artículo “La creación del valor compartido”, publicado en Harvard Business Review. América Latina (2011): “Una empresa necesita una comunidad exitosa, no sólo para crear demanda por sus productos, sino también para crear activos públicos cruciales y un entorno que apoye al negocio. Una comunidad necesita empresas exitosas que ofrezcan empleos y oportunidad de creación de riqueza para sus ciudadanos.” (Pág. 5).

Sin embargo, estas acciones, sin duda importantes, no han producido los cambios esperados y necesarios. Ante esta realidad, estamos presenciando el renacer del trueque o intercambio de bienes y servicios, práctica que acompaña a la humanidad desde tiempos inmemoriales y que reaparece en el siglo XXI bajo la forma de economía colaborativa (EC) impulsada por la dinámica de las tecnologías de la información y las comunicaciones.

La filantropía, el valor compartido y la economía colaborativa persiguen fines loables. Sin embargo, la diferencia radica en que hemos estado en un mundo dominado por la economía de la producción, en el que para evitar mayores crisis, se estimulan procesos de filantropía a través de donaciones de excedentes económicos de empresas a organizaciones no gubernamentales, personas o comunidades, o haciendo trabajo directo con grupos que lo necesitan para superar situaciones de pobreza y exclusión. Aunque hay que reconocer que muchas organizaciones no gubernamentales operan a través de pequeños donativos económicos y trabajo voluntario de muchos que sienten la necesidad de contribuir a la solución de los problemas sociales.

De igual modo, el valor compartido también proviene de empresas que se dieron cuentan que para hacer sostenibles sus actividades productivas debían preocuparse por mantener entornos sociales y ambientales sanos, costeando acciones en este sentido con réditos de la actividad empresarial.

Por el contrario, la economía colaborativa es una respuesta del consumidor y no del productor, hace parte de la economía del consumo y no de la economía de la producción, aunque una dependa de la otra.

Innovación social.

La EC es un proceso de innovación social que redefine la cooperación y la responsabilidad del consumidor con el planeta. Cambia la racionalidad del consumismo impulsado por los productores para darle mayor valor a los bienes y servicios, ampliando de esta forma sus posibilidades de uso, con lo que las personas obtienen ahorros y beneficios ambientales.


La EC también es una innovación social porque se apoya en la tecnología para democratizar la comunicación a través de plataformas de intercambio de bienes y servicios entre personas que no necesariamente se conocen y que necesitan solucionar necesidades a costos asequibles, estimulando con ello procesos de confianza colectivos. Hoy se reconoce que el auge de la economía colaborativa ha sido una alternativa de respuesta a la crisis que ha afectado la economía mundial en la última década.

Pero esto no sólo ha quedado en un sistema de trueque moderno, al contrario, la economía colaborativa ha ido evolucionando con la aparición de modelos de negocios que plantean soluciones novedosas expresadas en emprendimientos con llamativas propuestas a través de la colaboración entre profesionales.

Algunos ejemplos de EA:
  • Micro-mecenazgos para la financiación colectivas de proyectos (Crowdfunding)
  • Bancos del tiempo (tanto individuales como de comunidades).
  • Desarrollos de software libre.
  • Portales tecnológicos para el intercambio de ropa de segunda mano (Zipcar), préstamos entre particulares (LendingClub), uso de coches compartidos (BlablaCar - Uber) , alojamiento de viajeros (Airbnb) o trueque de comida (Compartoplato).


Armando Rodríguez Jaramillo
Director NaoClúster - armando@naocluster.com

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Jillur Rahman

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