Ticker

6/recent/ticker-posts

Ad Code

Responsive Advertisement

No hay cosas imposibles...

Con frecuencia nos asalta las ganas de innovar, de hacer cambios en nuestras vidas; intenciones que la mayoría de las veces se quedan en deseos y manifestaciones emotivas que por falta de disciplina y perseverancia no realizamos.


Pero, ¿cuántos de nosotros hacemos verdaderos propósitos de innovación personal?, ¿cuántos estamos dispuestos a imprimir cambios en nuestras vidas?, ¿cuántos tenemos la valentía de correr los riesgos que esto implica? Estos son los interrogantes a los que  deberíamos responder cuando sentimos que algo, que no funciona debidamente, se podría hacer mejor.

De ahí que la innovación personal se debe entender desde dos puntos de vista:
  • Primero, como la introducción en nuestras vidas de una nueva forma de hacer lo que hemos venido realizando para obtener mejores resultados, más provechosos y productivos.
  • Segundo, como el medio para crear algo nuevo que podamos realizar y ofrecer, que traiga consigo otras oportunidades con el fin de cambiar nuestra realidad económica y el nivel de vida personal y familiar.

Pero la adopción de la innovación en nuestras vidas no viene por ósmosis ni por generación espontánea, esta se logra a través del uso de la energía permanente de la renovación con el fin de hacer las cosas mejores y más útiles, de  la fuerza de la creatividad para romper los esquemas convencionales y sustituir la frase “siempre lo he hecho así” por “hay una forma de hacerlo mejor”, y del impulso vital que da la determinación de hacer y persistir hasta lograr lo que se quiere, aun a costa de padecer fracasos.

Entonces empecemos por preguntarnos qué deseo cambiar en mi vida. Y cuando las ideas lleguen a la mente, recordemos que no hay cosas imposibles, simplemente es que no las sabemos hacer.

Armando Rodríguez Jaramillo

Publicar un comentario

0 Comentarios